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Bariloche, vista panorámica desde Cerro Otto. Foto:
Fotolandia
Bariloche, en la costa del Lago Nahuel Huapi, a 775 m.s.n.m, con más de 100.000 habitantes y una capacidad
hotelera superior a las 25.000 camas, es la segunda
ciudad turística del país, después de Mar del Plata.
Bariloche, sede administrativa del Parque Nacional
Nahuel Huapi. Posee un aeropuerto moderno y apto para
aviones de gran porte; ferrocarril y variados servicios
de transporte rutero.
Su crecimiento demográfico generó una extensión del
ejido urbano en todas direcciones, en particular sobre
el Parque Nacional. Esto es fácil de observar en las
excursiones al Circuito Chico o al lago Gutiérrez, donde
prosperan barrios de muy diferentes estilos.
Bariloche en la actualidad ofrece una variada gama de
atractivos que convoca visitantes en toda época del año.
El esquí y demás actividades recreativas relacionadas
con la nieve, son preponderantes en el invierno. Esta
temporada, junto con otras intermedias, capta numerosos
contingentes de estudiantes y jubilados. Agencias,
discotecas y variados comercios se dedican
exclusivamente a esta modalidad de turismo, iniciada en
la década del 70, que no es necesariamente positiva para
la convivencia ni para el desarrollo y calidad de su
imagen.
En el verano, montañismo,
trekking,
canotaje, rafting, excursiones lacustres y
espeleoturismo se suman a nuevas propuestas que año a
año enriquecen la oferta.

Reseña histórica
El nombre de la ciudad remite a sus orígenes.
Bariloche (tergiversación de Vuriloche) proviene del mítico paso
cordillerano utilizado por los nativos. Este paso, ubicado al
sur del volcán Tronador y oculto durante siglos, se convirtió
en una fabulosa aventura de exploración para misioneros y
conquistadores. El último cacique que habitó la región fue el
tehuelche Modesto Inacayal, miembro del “parlamento” de
Sayhueque (ver sección Historia).
Luego de la Campaña de los Andes, el perito Francisco Moreno
rescató a Inacayal -prisionero-, a quien había conocido en uno
de sus primeros viajes a la Patagonia, y lo empleó como
portero del Museo de La Plata. Allí pasó el cacique sus
últimos años de vida. Sus restos fueron tardíamente
restituidos a los familiares hace menos de veinte años por la
gestión del diputado Solari Yrigoyen.
San Carlos fue la primera denominación del pueblo, luego de
que Carlos Wiedherhold y otros colonos alemanes se instalaran
allí en 1895, procedentes de Chile.
La fundación oficial de la ciudad fue en 1902.
A partir de 1908 el gobierno nacional inició una serie de
obras tendientes a promover el desarrollo integral de la
Patagonia. Contratado con este fin, el geólogo norteamericano
Balley Willis dirigió una comisión de estudios para crear una
impresionante red ferroviaria y organizar la utilización del
suelo de una supuesta Provincia Cordillerana que abarcaría los
territorios comprendidos entre
Junín de los Andes y
Esquel. La
capital industrial de esa provincia iba a ser
Bariloche. El
proyecto no prosperó, pero muchas de las tempranas obras que
impulsaron el progreso de la región datan de ese tiempo.
En 1922 se creó el Parque Nacional del Sur, uno de los
primeros de América. Con la llegada del tren, en 1934, el
intercambio con Buenos Aires fue consolidado. La creación del
Centro de Esquí en el cerro Catedral estimuló el turismo
invernal, y el Club Andino Bariloche, fundado en 1931,
construyó refugios de montaña y abrió senderos, convirtiendo
las montañas que rodean Bariloche en epicentro del
trekking de
alta montaña en nuestro país. Una cierta pérdida de su antigua
armonía estética y del modo de convivencia, replantea a los
barilochenses la necesidad de reflexionar sobre sus pautas de
crecimiento.
Otros destinos
Argentina:
Norte Neuquino,
Caviahue y Copahue,
Villa Pehuenia,
Aluminé,
Junín de los Andes,
San Martín de los
Andes, Villa Traful,
Villa La Angostura,
Bariloche,
El Bolsón,
Lago Puelo,
El Hoyo,
Esquel,
Trevelin.
Chile: Pucón,
Villarrica,
Temuco,
Valdivia,
Puerto Montt y Puerto Varas.
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