Bosque sumergido | Foto: guiaverde.net Con salida desde el puerto de la villa, se cruza el lago Traful y, en la margen de enfrente, podrá observar las puntas de los cipreses que emergen del agua. Se trata de una masa de tierra y árboles que, producto de un movimiento sísmico en el pasado, sufrió un deslizamiento y se asentó en el lecho del lago. Es mejor visitarlo en un día sin viento y despejado para poder distinguir, a través de las aguas cristalinas, la cantidad y altura de los cipreses -muertos pero de pie-, que aún desafían al inquieto vaivén del lago. Este es un clásico para los amantes del buceo.