Hoy en San Martín de los Andes, lunes 20 de Octubre de 2014
Guía Turística de la Patagonia


Quila Quina

En medio de tierras de la comunidad mapuche Curruhuinca, se emplaza esta villa, con uno de los mejores balnearios naturales.

Quila Quina Quila Quina | Foto: guiaverde.net

ATRACTIVOS bosque nativo, playas, balneario, cascada, comunidad mapuche.
DISTANCIA TOTAL 36 Km. ida y vuelta.
TIEMPO ESTIMADO 1/2 día mínimo.
TEMPORADA cuatro estaciones.
En medio de tierras de la comunidad mapuche Curruhuinca, se emplaza esta villa, con uno de los mejores balnearios naturales. Para llegar, deberá tomar por la RN 234 (de los 7 Lagos). Seis kilómetros más adelante y sobre la derecha -hay carteles indicadores- se abre un camino en pleno bosque de robles. Ovejas y vacas pastando acompañan los 12 Km. del trayecto que rodea al cerro Abanico, con múltiples curvas y continuo ascenso durante la primera parte, lo que exige precaución al conducir. También observará varias viviendas, pertenecientes a población mapuche, separadas de la ruta por los clásicos cercos de "palo a pique". Encierran huertas y corrales, ejemplos evidentes de su economía de subsistencia. En invierno -a veces- la nieve cierra el camino, y sólo queda apelar a la vía lacustre.
Al término del ascenso, asoma la villa que verá por la ventanilla derecha. Una vez en Quila Quina, encontrará otro tipo de viviendas. Son residencias veraniegas de gente que -cuando Parques Nacionales loteó el lugar en el año '45- adquirió terrenos y las construyó para utilizarlas como lugar de descanso. Llegando al muelle, a la derecha, con el impresionante Abanico como telón de fondo, se extiende una amplia y cálida bahía de arena fina, perfectamente boyada. Junto al muelle, encontrará un restaurant y alquiler de equipos para actividades náuticas.
Un camino paralelo a la playa bordea la villa, pero podría estacionar el auto y decidirse por una caminata. Observará hermosos ejemplares de roble pellín, así como las pataguas -parientes del arrayán- con sus raíces cubiertas por el agua, cerquita del muelle. Si ha pensado en acampar, hay un camping organizado cruzando el arroyo Grande, con capacidad para cuarenta carpas, y todos los servicios (estará recién reconcesionado). Tenga en cuenta que no se puede acampar libremente en el área, siendo éste el único lugar autorizado para el pernocte.
Antes de cruzar el puente, a la izquierda, encontrará fogones para uso diurno.
El lugar le depara otros atractivos, como pinturas rupestres, la cascada del arroyo Grande, y el mirador del cerro Tren Tren, para cuya visita deberá consulta a los guías baqueanos de la comunidad. Para acceder al lago Escondido luego de una caminata de seis horas (o a caballo), y a sendas de trekking por tierras de la comunidad mapuche, consulte al guardaparque.
Entre la playa de la Puntilla -este año con nuevas instalaciones sanitarias y alguna gastronomía- y el puente sobre el arroyo, podrá visitar el sendero de interpretación "El Cipresal", de casi 1 Km.
Si prefiere no manejar, puede dejar su vehículo en San Martín de los Andes y tomar la lancha de excursión desde el muelle.




Mapuches en Quila Quina


Otra posibilidad que ofrece el lugar es la de aproximarse a una cultura diferente, tema que merece un capítulo aparte. La aclaración se impone: siempre que se hable de la convivencia entre comunidad mapuche y el "huinca" o blanco, se estará hablando de una cultura vencedora y una vencida. (Remítase unos minutos a la sección Historia y allí lea la Etapa final de la conquista). Así de simple y duro. Se trata, nada más y nada menos, de acercarse a una dolorosa realidad: una relación forzada que no empezó de la mejor manera, y que navega entre promesas y buenas intenciones, que tampoco ofrecen una reparación cierta de la historia. Las comunidades mapuche (mapa = tierra; che = gente) están instaladas mayoritariamente, dentro del Parque Nacional Lanín (Aigo y Salazar en Rucachoroi, Cañicul y Raquithué en el lago Huechulafquen, Curruhuinca y Cayún en el Lácar), aunque hay otras comunidades en el ejido urbano de San Martín de los Andes (Vera) y en otras áreas de la norpatagonia. Su convivencia con el progreso -con lo que implica de bueno y de malo-, tiene relación directa con su cercanía a los centros poblados. Ellos no dejan de compartir la corrupción y decadencia que exhibe el resto del sistema.




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