Hoy en San Martín de los Andes, lunes 23 de Abril de 2018
Guía Turística de la Patagonia


Mirador Bandurrias

Es una de las caminatas más accesibles y bellas, ya que el mirador, ubicado en la "Vuelta de las Bandurrias", permite admirar una panorámica completa del lago Lácar.

Mirador Bandurrias Mirador Bandurrias | Foto: guiaverde.net

Distancia total del recorrido: 3 km a pie - 15 km en auto.
Duración: 1/2 día a pie - 2 h en auto.
Motivación: Vistas panorámicas lago Lácar y ciudad. Comunidad mapuche. Balneario.
Temporada: Cuatro estaciones.
El sendero al mirador Bandurrias parte desde el casco urbano de San Martín de los Andes y es una de las caminatas más accesibles y bellas, ya que el mirador, ubicado en la "Vuelta de las Bandurrias", permite admirar una panorámica completa del lago Lácar, sus costas montañosas y las cumbres limítrofes con Chile. Recibe su nombre de estas llamativas aves migratorias que llegan al área a principios del verano.
Para llegar a la senda hay que cruzar el arroyo Pocahullo por el puente de la calle Juez del Valle, girar a la izquierda y llegar hasta la planta de tratamiento de efluentes. Allí comienza una senda que se adentra en el bosque hasta llegar a una tranquera que indica el ingreso a tierras de la comunidad mapuche. El sendero empieza a adquirir mayor pendiente y transita un área boscosa donde predomina el ciprés de la cordillera, y en zonas más sombrías y húmedas, roble pellín y radal. También se podrán observar arbustos como calafate, chilco, michay, y flores, como la mutisia y el amancay, mezclados con plantas introducidas por el hombre, como retama o rosa mosqueta.
El área es muy transitada por visitantes y pobladores, y al no haber estado nunca bien señalizada, facilitó la apertura de diversas sendas. Para evitar pérdidas, se recomienda tomar siempre hacia la derecha, ya que eventualmente se desemboca en el camino vehicular que también conduce al mirador. En algunos sectores rocosos, hacia la izquierda, pueden observarse vistas parciales de la ciudad y la costanera.
Durante la caminata, vale la pena hacer un rato de silencio, para disfrutar del bosque y sus colores, aromas y sonidos.
A llegar al cruce de caminos, donde se encontrará con la senda vehicular, observará otra tranquera hacia la izquierda. En temporada alta, miembros de la comunidad mapuche cobran un "peaje" de acceso, por estar el mirador en sus tierras. También desde allí, a pié o en vehículo, se puede tomar un camino en bajada hacia la Islita, pequeña playa muy utilizada por pobladores locales.
Siguiendo el camino hacia el mirador, se transitan unos 400 m más en zigzag hasta llegar a la cumbre. Primero observará una visual de la ciudad y la vega, en el fondo de un valle de origen glaciar. Podrá apreciar el predominio del cipresal en las laderas de la margen opuesta, más soleada. También aquí, en la parte superior del promontorio, el viento y suelo rocoso sólo permite el crecimiento del ciprés y algunas herbáceas como el coirón, que se extiende por el impacto sobre el suelo de la actividad pastoril.
Finalmente se llega al punto panorámico principal, de gran amplitud visual: desde una superficie rocosa escalonada, que cae abruptamente hacia el lago, desde unos 250 m de altura, se obtiene hacia el oeste una espléndida panorámica que permite apreciar la real magnitud del Lácar. Al fondo, este se estrecha para dar lugar al lago Nonthué, que desagua hacia el Pacífico a través el río Hua Hum. Puede animarse a identificar desde aquí otros atractivos: al frente, el cerro Abanico y valle del Pil Pil, que finaliza en las playas de Catritre; más al oeste, la villa Quila Quina. Hacia la izquierda, el cordón del Chapelco.
Al retornar al cruce de caminos, y también abonando ingreso, podrá acceder a "La Islita" atravesando este paraje, donde encontrará la escuelita rural y, a la vera del camino, casas de los pobladores (es la concreción de un plan provincial de viviendas destinado a las comunidades aborígenes). Muchos venden bebidas, pan casero y dulces. Al final del viaje, una minúscula playa de arenas blancas, con una isla natural separada de la costa por medio centenar de metros de aguas cristalinas.
Al retornar al cruce de caminos, deberá abonar el ingreso que cobra la comunidad mapuche de este paraje, que le habilita el tránsito para seguir viaje hacia el área conocida como "La Islita". Encontrará la escuelita rural del paraje y, a la vera del camino, las casas de los pobladores (es la concreción de un plan provincial de viviendas, destinado a las comunidades aborígenes).
Al final del viaje, una minúscula playa de arenas blancas, con una isla natural separada de la costa por medio centenar de metros de aguas cristalinas.





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