Hoy en San Martín de los Andes, sábado 21 de Abril de 2018
Guía Turística de la Patagonia


Mirador Arrayán

Una vista panorámica desde el cerro Comandante Díaz que muestra el lago Lácar y la ciudad, a metros del centro comercial.

Mirador Arrayán Mirador Arrayán | Foto: guiaverde.net

Distancia total del recorrido: 5 km
Duración: 4 horas ida y vuelta a pie - 1/2 hora en auto.
Motivación: Vistas panorámicas lago Lácar y ciudad.
Temporada: Cuatro estaciones.
Una vista panorámica desde el cerro Comandante Díaz que muestra el lago Lácar y la ciudad, a metros del centro comercial. Si toma como punto de partida el muelle, al final de la céntrica calle San Martín, tome a la izquierda. A 400 m se bifurcan las rutas que salen del pueblo. La que sale a la derecha es la famosa "de los Siete Lagos" (que le contamos más adelante). Frente a usted encontrará el mausoleo del Gral. Rudecindo Roca, fundador de la ciudad (según se creía.).
Para llegar al mirador, tome a la izquierda la ruta que lleva al hotel Sol de los Andes, hoy sede de un centro de estudios terciarios y en proceso de remodelación para convertirse en hotel de lujo - escuela. Es un permanente ascenso en el que lamentará fumar tanto, si es ése su caso. No obstante, lo disfrutará viendo cómo la ciudad crece a sus pies. Recuerde que es una ruta transitada.
Dos kilómetros de marcha y se encontrará con el futuro 5 estrellas y a menos de 50 m una incipiente "favela". Continúe por la ruta. Cien metros más adelante es de ripio, con una fuerte curva en ascenso hacia la derecha. Los cipreses flanquearán el trayecto. Otra bifurcación. Continúe en línea recta (hay carteles orientadores). A menos de mil metros, lo espera una panorámica espectacular: el lago Lácar a pleno, la ciudad chiquitita desplegándose en el valle, los árboles adhiriéndose a la piedra, y la luminosidad de la cordillera.

Consejo


La excursión merece la mejor fotografía. La recomendación es realizarla por la mañana, pues por la tarde el sol estará de frente y habrá demasiado contraste (aunque el atardecer es imperdible). Si le queda rollo, vale la pena extender el paseo otros quinientos metros -usted puede-, para llegar a un profundo acantilado que bordea el camino, con un panorama de inigualable belleza. Hace un año se acondicionaron estos miradores con un entablonado de distintos niveles.
A 300 m del mirador hay otra gratificación: la casa de té que dio su nombre al sitio. Con sus paredes llenas de historia, ofrece tés y cosas ricas, todo servido en un deck solarium o tras unos ventanales que exhiben una de esas panorámicas de la cordillera difícilmente descriptibles sólo con palabras. Si quiere ir, pero no tiene ganas de sacar el coche, suba en taxi y baje a pie.
Si lo desea, puede continuar por este camino que era la antigua ruta a los siete lagos, antes de que se hiciera la actual junto al lago. Bosques de ciprés y bellas visuales acompañan el trayecto hasta llegar a la ruta 234; tomando a la derecha, regresará al pueblo. Este circuito también es apto para ciclismo de montaña.




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