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La historia se vuelve a
repetir.
A poco de concluir la temporada veraniega, turistas y
residentes de San Martín de los Andes siguen padeciendo la
escasez de combustibles en esta ciudad, en la que las largas
colas en las estaciones de servicio ya se han convertido en
parte del paisaje urbano.
Ayer, una de las céntricas estaciones de servicio sólo
despachaba gasoil y por la noche aún aguardaba el arribo de
camiones cisterna con el preciado carburante en sus variedades
de 95 y 97 octanos. Con todo, al menos todavía podía ofrecer
diésel y "común", que era más de lo que le quedaba a otra de
las estaciones sobre avenida Koessler, donde se destacaban los
carteles improvisados con la leyenda "no hay combustibles".
Los problemas de abastecimiento comenzaron ya en noviembre del
pasado año, y a mediados de diciembre parecía que la
situación, en pleno inicio de la temporada turística de
verano, tendía a normalizarse, pero resultó ilusorio. A lo
largo del verano se sucedieron los inconvenientes y el
racionamiento de las naftas y el gasoil. Ya sobre los últimos
días de febrero, sigue sin haber explicaciones sobre el porqué
del fenómeno.
Pero no sólo en la zona cordillerana se observó el faltante de
combustible.
En varios puntos del Alto Valle muchas estaciones de servicio
"cruzaron sus mangueras" anticipando la falta de combustible a
los consumidores que se acercaban ávidos por llenar los
tanques de sus vehículos.
Ayer por la tarde, el empresario Marcelo Pirri explicó que son
varios los factores que inciden en esta época del año y que a
su vez arrastran perjuicios contra todo el sector. Uno de
ellos es el cupo que imponen las empresas que abastecen de
combustible, que se contrapone al alto consumo de gasoil que
se produce en la zona por la época de cosecha. La historia se
repite siempre cerca de fin de mes, cuando se agota el stock y
se aguarda la llegada de los camiones que vuelvan a llenar las
cisternas con nafta o gasoil. (ASM/AR) |