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Funciona así: para obtener
una licencia de conducir en algunos municipios de la región no
es necesario saber manejar. Ni siquiera es necesario
aprenderse y recitar de memoria cada una de las leyes de
tránsito. Basta con tener diez minutos libres en la mañana, el
dinero para pagar el trámite y un par de certificados en
orden. Nada más que eso. Casi nada, en realidad. Funciona así
en el país en el que cada año mueren más de ocho mil personas
en accidentes de tránsito y que todavía no puede solucionar
una crisis vial convertida ya en epidemia.
Tal es la falta de controles en estos municipios que se llega
al ridículo de que la misma persona puede solicitar y obtener
uno, dos y hasta tres carnets de conducir.
Es que, además de no rendir ningún tipo de examen
teórico-práctico para probar sus aptitudes, en ninguno de los
trámites se exigió el domicilio real del supuesto conductor.
Funciona así y no debería.
Una periodista de "Río Negro" recorrió la semana pasada tres
municipios y logró lo impensable: en Mainqué, en Cervantes y
en Godoy obtuvo el carnet de conducir, pese a que nunca vivió
allí y sin haber tocado un volante en toda su vida.
Así de sencillo: sin demasiadas preguntas ni exigencias. Justo
en la misma semana en que la presidenta Cristina Fernández se
propuso bajar el número de muertos en accidentes con más
controles y nuevas reglas.
Así de increíble.
Uno por uno
La batería de trámites se inició el martes en el municipio de
Cervantes, donde la entrega de la habilitación para conducir
sin controles ya era una constante durante la gestión del ex
intendente y actual diputado Hugo Cuevas (UCR). Pero la nueva
administración de Gilberto Montanaro (PJ) parece repetir la
fórmula, con la complicidad de los vecinos que pretenden
evitar los controles y los funcionarios que privilegian los
aportes a las arcas de la comuna.
Allí el trámite tiene dos características propias: la corta
duración (apenas demandó 10 minutos), y la gran cantidad de
personas que llegan desde distintos puntos del Alto Valle
dispuestos a irse con la habilitación. Un certificado médico
(se puede obtener en cualquier lado y sin ningún examen) es
una de las exigencias que no se pueden eludir, y en este caso
puntual se entregó un certificado de antecedentes que fue
emitido por el personal de la Comisaría 3ª de Roca y que
"únicamente" podía ser presentado ante una empresa de esta
misma ciudad. La empleada ni siquiera observó el documento,
que pasó al expediente en un abrir y cerrar de ojos.
Las fotos de frente fue el otro requerimiento, además de los
25 pesos que deben abonarse para retirar el carnet, que tiene
una vigencia de 5 años y lleva la firma de la Tesorera, María
Cristina Fernández.
A pesar de que el personal administrativo ni siquiera conoció
las aptitudes de la solicitante, el documento la habilita para
conducir motocicletas de hasta 350 cc, además de autos o
camionetas con acoplado y con arrastre de hasta 750 kilos.
La licencia
El documento cuenta con tres casilleros en los cuales se deben
especificar si conduce con anteojos, si utiliza audífonos y si
el coche está adaptado (se supone por alguna discapacidad).
Los espacios no fueron completados y quedaron en blanco, ya
que no se hizo ningún tipo de consulta. Y por si todo esto
fuera poco, el número de licencia que fue otorgado supera el
28.900, a pesar de que la comunidad de Cervantes cuenta con
una población cercana a los 5 mil habitantes.
Una hora después, la misma periodista se trasladó a Mainqué
donde el trámite no guarda significativas diferencias con sus
vecinos. Allí fue necesario abonar 40 pesos, se entregaron las
dos fotografías y también un certificado de antecedentes
emitido por la Comisaría 3ª de Roca, aunque no tenía un
destinatario específico. Más grave resulta la situación en la
comuna que administra Miguel Petricio (PJ), ya que no se
solicita ni certificado médico y tampoco fotocopias del DNI.
(ver recuadro). En todos los casos, la falta de una prueba de
manejo es lo que agiliza la irregular gestión. Es que con nulo
nivel de exigencia se otorga el permiso cualquiera sea el
destinatario.
Con el intendente
El miércoles fue el turno de Enrique Godoy y, teniendo en
cuenta la cercanía con Villa Regina, se cambió la metodología.
Se solicitó un certificado de antecedentes ante las
autoridades de la División de Seguridad Vial en Viedma (tal
como exige la ley Nacional de Tránsito), aunque la legalidad
del trámite poco importó, ya que el tema del domicilio no es
un requisito ineludible. Además de toda la documentación
entregada, también se pidió una constancia de grupo sanguíneo,
un dato que hasta el momento no había surgido en las otras dos
administraciones. A cambio de 38,50, se pudo obtener la
habilitación en no más de quince minutos.
Pero el dato llamativo a la hora de obtener la habilitación es
que es el propio intendente Domingo Garrone (PJ) es quien
firma la autorización de emisión de este documento, que
también habilita a conducir por cinco años y por las mismas
características vehiculares que el resto de las comunas.
Otro dato a tener en cuenta es que a pesar de que la
periodista no fue consultada, los propios empleados supusieron
que no utilizaba anteojos y tampoco audífonos, por lo que en
segundos pudieron realizar un examen físico, solamente con
observarla.
Es así como el miércoles a la tarde, lo increíble se había
convertido en real: la misma persona tenía en su poder las
tres licencias de conducir, idénticas, expedidas con rapidez,
sin mayores vueltas, sin preguntas, sin respuestas. Sin
vergüenza. 
LORENA FAATH (lorenafaath@hotmail.com)
LUIS LEIVA (luisleiva@rionegro.com.ar) |