Raid Desafío del Norte Neuquino 2011

Desde hoy 28 al 30 de enero la 13ª edición del “Raid Desafío del Norte Neuquino”, travesía en bicicleta de montaña que une diversas localidades de los departamentos Chos Malal y Minas a través de las rutas provinciales 43, 36 y 39.
El recorrido se inicia en Chos Malal y atraviesa parajes como El Alamito, La Primavera y localidades como Huinganco, Charra Ruca, Butalón Norte, y Andacollo. “El objetivo es continuar uniendo cada vez más a los pueblos de la zona norte de nuestra provincia llevando un mensaje de solidaridad y hermandad a cada uno de estos lugares”, afirmó Carlos Navarro, presidente de la asociación Amigos de la Bicicleta de Montaña.
Los organizadores estiman que participarán en esta edición aproximadamente unos cien ciclistas, quienes recorrerán un circuito extenso de 196 kilómetros. La primera etapa consiste en recorrer 69 kilómetros para unir Chos Malal con Huinganco. La salida está prevista para el 28 a las 9 de la mañana, desde el Gimnasio Municipal de la antigua capital del Neuquén y la llegada será al Gimnasio Municipal de Huinganco. La segunda etapa partirá al día siguiente en el mismo horario, desde Huinganco hacia Andacollo a través de la ruta 39. En esta oportunidad serán 78 kilómetros recorridos pues los participantes irán por parajes como Charra Ruca y Butalón Norte para llegar a destino. La tercera etapa saldrá a las 9 desde Andacollo para culminar en Chos Malal.
Las categorías que pueden participar son: Elite, Master A, B, C y D, Damas única, Promocionales y Juveniles. De acuerdo a lo informado por los organizadores, habrá $6.500 en premios a repartir (Elite, Master A, B y C, Damas única y Juveniles) y Copas del 1º al 5º puesto (Master D, Promocionales y Juveniles), además de camisetas al ganador de cada categoría y medallas.

65 años de devoción a San Sebastián en Las Ovejas

Ya ha comenzado a realizarse en Las Ovejas la Fiesta de San Sebastián, una de las celebraciones populares que integran el calendario neuquino y que congrega año tras año a miles de fieles que llegan entre el 11 y el 20 de enero a rendirle homenaje al Santo Patrono.
San Sebastián fue un soldado romano que vivió alrededor del año 200 de la era cristiana. Fue defensor de la fe. Tenía un alto puesto militar y lo utilizaba para ayudar, para alentar a los demás, leyéndoles la palabra de Dios. El Emperador ordenó que lo mataran a flechazos porque no quiso renegar de la fe recibida en el bautismo.
Los antiguos pobladores del norte de la provincia conocieron en Chile la vida de San Sebastián y comenzaron a pedirle que interceda por sus peticiones ante Dios. En 1946 trajeron desde el vecino país la actual imagen del santo que está en el Santuario de Las Ovejas. Primero, fue una devoción en casas de familias y luego se fue transmitiendo de generación en generación y de pueblo en pueblo. Es por ello que actualmente se lo sigue venerando.
Este operativo consiste en la instalación de puestos de control desde Chos Malal hasta Las Ovejas. En él intervienen diversas instituciones como Gendarmería Nacional, Policía de la Provincia, Zona Sanitaria III de Chos Malal, Bomberos, Hospital y Municipalidades de Chos Malal, Andacollo y Las Ovejas. Los esfuerzos se suman para prevenir accidentes y acompañar a los peregrinos en la ruta.
“A los que vienen en vehículo desde Chos Malal se les entrega un papel con el horario en el cual salen de esa ciudad y se les informa cuánto tiempo deberían demorar en llegar hasta el próximo control que es en La Primavera. Son aproximadamente 40 minutos y si llegan antes de tiempo, se los detiene en el control para que cumplan con el horario establecido y entiendan que deben aminorar la velocidad”, explicó Vivanco. Desde La Primavera hasta Andacollo el tiempo sugerido es de 30 minutos. De allí a Los Carrizos, 50 minutos más y media hora extra para arribar finalmente a Las Ovejas.
Quienes, en cambio, viajan a pie o en bicicleta – porque pagan una “manda” (promesa) o muestran de ese modo su veneración y agradecimiento al Santo -, reciben agua en los controles y cintas reflectoras para que resulten visibles si caminan durante la noche.
Debido al gran interés que suscita esta fiesta religiosa, la capacidad de alojamiento turístico de Las Ovejas ya está colmada. Así lo confirmó la directora municipal de Turismo quien no obstante remarcó que se cuenta con el camping municipal, que está concesionado. Para obtener más información, comunicarse con la oficina local de informes turísticos al (02948) 481070.
Por último, Vivanco confirmó que durante la fiesta se realizará en la localidad el control de alcoholemia (establecido por la ordenanza 198/08) y el 20 de enero, cuando comience la desconcentración del público, se instalará un puesto de control en el cruce de las rutas que está ubicado a 4 kilómetros de Las Ovejas donde se hará lo propio con los conductores que van hacia Andacollo o al área protegida de las Lagunas de Epulauquen. Por eso, se sugirió a los visitantes tener en cuenta las medidas necesarias a fin de evitar inconvenientes.
Desde la Municipalidad se dio a conocer el extenso programa de actividades culturales organizadas con motivo de la fiesta. Las actividades religiosas han sido organizadas por el Santuario de San Sebastián. Además, el 19 de enero se realizará como es habitual una cabalgata desde Andacollo hacia la localidad sede de esta celebración religiosa.

Norte neuquino: el artesanal oficio de buscar el oro

La figura de Víctor Manuel Candia surge desde el corazón del cerro Sofía. El hombre de rasgos fuertes es uno de los últimos buscadores de oro, profesión conocida como pirquinero. Una tarea dura que se realiza en forma artesanal y que marca a fuego la historia del lugar. Candia recorre, día por medio, su campo en la montaña en busca de una buena veta que le permita extraer un poco del metal preciado. Su andar da cuenta del paso del tiempo y de una tarea sacrificada. En cada una de las líneas de sus manos se revive la historia de los mineros.
“Esta es una labor como le decimos nosotros, o mejor dicho es una galería”, cuenta el pirquinero mientras sostiene la poruña (un cuerno de vaca cortado en su mitad para usarlo como un cuenco), para llenarla de piedras y así comenzar a ver si la veta encontrada es buena.
“Estoy ensayando para ver si hay oro. Hay muchos minerales que tienen y otros que no tienen nada. Si tiene se puede empezar a trabajar”, dice el hombre al tiempo que indica con su dedo el lugar en la poruña donde debería aparecer el brillo del oro. “Aquí va quedando el oro, abajo porque es el metal más pesado”.
Candia forma parte de la tercera generación de pirquineros. Su abuelo nació en Chile, al igual que su padre, desde donde migró.
“Mi papá fue pirquinero desde 1925 cuando llegó a la Argentina desde Chile. Esas son mis raíces. Mi papá fue minero hasta que se murió y quede yo con cinco hermanos más. Ahora me queda un hermano en Huinganco”, cuenta con la mirada puesta en la imponente Cordillera del Viento.

Buscando la veta
Victor Candia en la actualidad vive de la cría de ganado caprino y vacuno. La actividad minera ya es parte de un gusto. No lo hace para vivir, sino para revivir la historia de su familia y la de cientos de personas que cruzaron la cordillera para trabajar en la búsqueda del oro.
“Lo hago por la tradición, porque me gusta. Vengo día por medio. Porque tengo el puesto acá”. En el recuerdo de Víctor se vislumbra la suerte y destino de un pueblo que ahora es contratado por la Minera Andacollo Gold S.A Una empresa que emplea a unas 350 personas de la localidad a la que el Estado le otorgó la concesión para explotar los 80 kilómetros que forman la Cordillera del Viento.
“Antes había más oro. Después vinieron las empresas y empezaron a trabajar ellas impidiendo nuestra actividad. Trabajaron ellos y rompieron todo, así que los pirquineros casi se terminaron”. La referencia de Candia se remonta a la década del ´50 y ´60.
“Yo me convertí en criancero y empecé trabajar en los bosques de Huinganco. A cientos de pirquineros les pasó lo mismo y comenzaron a emigrar para buscar trabajo en otras localidades de Chile y Argentina”.

Buscando la veta
El pirquinero deja de ensayar en su cuerno de vaca, interrumpe la historia y manifiesta: “Esto no sirve, es muy pobre”, y se traslada hacia otro sector de la montaña.
“Ahí nomás estoy trabajando, en una labor que tiene mejor producción”.
Víctor a sus 72 años trepa rápidamente y sin problemas por la ladera oeste del Cerro Sofía. Parece disfrutar de cada momento. Interiormente sabe que con él se termina la tradición de los pirquineros en su familia y tal vez en toda la localidad. “Tengo dos hijos. Uno de ellos es apicultor y otro empleado administrativo de la empresa Minera”.
Para encontrar oro primero hay que buscar una veta. Los pirquineros cuentan que conociendo el terreno se sabe donde hay mineral. Una de las formas de saber si hay oro lo indica el color del cerro.
“Se hace una guía frente a un cerro vertical a cielo abierto. Se sigue la veta y se arma una galería que se la sigue para adentro a fuerza de pico y pala”, manifiesta Candia.
De esta manera crean una cueva que puede llegar hasta unos 20 metros hacia el interior de la montaña.
“La galería se hace de 1.20 m. de ancho para poder dar la vuelta con una carretilla y así ir sacando el mineral”.
Para mostrar su trabajo el hombre prende una lámpara de carburo, se coloca un casco y se introduce en la galería. Toma su pico y da unos golpes para comprobar la dureza de la montaña. Desde ese lugar va sacando bolsas de 50 kg de mineral crudo que después a lomo de mula traslada hasta el trapiche donde se realiza el último proceso en la búsqueda del oro.

El trapiche
Los pioneros chilenos incorporaron la técnica del trapiche y el lavado de oro en el plato por lo que eran llamados pirquineros. Los primeros trapiches movidos por el agua se instalaron en el arroyo Huaraco para realizar el proceso de moler el material extraído de vetas superficiales. En la actualidad no se usa lavar el oro en el agua, por lo que el mineral crudo se traslada hacia un trapiche puesto en tierra.
En Andacollo solo quedan pocas familias con esta herramienta. Una es la de Ramón Contreras. Su hijo Omar que lo ayuda desde muy chico cuenta el proceso.
“El trapiche se llena con agua donde se arroja el material. La máquina lo procesa hasta que lo pulveriza. Se le agrega el mercurio que actúa como un imán para el oro, así que cuando el trapiche trabaja se empieza a recuperar este mineral”.
Con la amalgama de oro y mercurio se hace otro prensado más fuerte para seguir separando y finalmente la última separación se hace en la fragua (sistema de calor que evapora el mercurio quedando finalmente el oro).
“El oro que obtenemos es de unos 17 ó 18 quilates y al momento de venderlo se paga entre 80 y 90 pesos el gramo de oro”, concluyó el hijo de Ramón Contreras.

Los artesanos que le pusieron nombre
El nombre Andacollo fue puesto por los primeros pirquineros provenientes de Chile para honrar a su pueblo y a la patrona de la minería “Nuestra señora de la patrona del Rosario de Andacollo”.
Andacollo se encuentra ubicado en un valle circular sobre la ribera izquierda del río Neuquén, al pie de la imponente Cordillera del Viento, y su nombre derivada de la lengua mapuche tiene varios significados entre las que se encuentra “filón de oro encontrado en el agua” o “mina de oro”.
La existencia de este metal data del año 1760 cuando los jesuitas comenzaron con la actividad minera en la zona. Con la expulsión de los indígenas de la región fue el coronel Olascoaga quien solicitó una primera expedición de búsqueda obteniendo un resultado positivo, cuando lavando las arenas del río Neuquén se comprobó la existencia del mineral.
Los registros históricos cuentan que entre 1891 y 1910 fue la etapa de mayor explotación durante la cual surgieron las localidades de Andacollo y Huinganco.

FUENTE:lmneuquen.com.ar
* Extraído del libro Andacollo (1910-2010) 100 años de historia escrito por Ana Valdez.

Neuquén: Fiesta del Criancero en El Huecú

Desde ayer y hasta mañana, en el El Huecú se realiza la 14ª Edición de la Fiesta Provincial del Criancero y la 16ª Edición Regional, homenaje a los pobladores de la región que practican la trashumancia. Las actividades organizadas desde la Secretaría de Deportes, Cultura y Juventud del municipio de esa localidad incluyen desde espectáculos artísticos hasta un desfile seguido de un acto protocolar y, además, diversas actividades camperas con doma incluida.
La fiesta nació por la necesidad de homenajear a las personas que trabajan en el campo y que aún practican la trashumancia trasladándose junto a sus animales dos veces al año desde los campos bajos de la invernada hacia las tierras altas de la veranada, en busca de mejores pasturas y agua para pasar allí la temporada estival y emprender luego el regreso.

Chos Malal: Fiesta Nacional del Chivito, la Danza y la Canción

La sexta edición de la Fiesta Nacional del Chivito, la Danza y la Canción se realizará en Chos Malal del 9 al 12 de diciembre, homenaje a las familias campesinas que aún practican la trashumancia y hacen de ese lugar del Neuquén un destino a descubrir en la Patagonia de los Valles y Volcanes.
Artistas nacionales como Teresa Parodi y Raly Barrionuevo – entre otros – y regionales y trasandinos subirán al escenario durante esta celebración. Se ofrecerán espectáculos de danzas, jineteadas, destrezas criollas y comidas típicas.
Para facilitar la participación del público del Alto Valle, se supo que American Jet dispondrá de un vuelo especial el domingo 12 de diciembre que partirá desde Neuquén a las 15 horas arribando a Chos Malal a las 15:40 hs y retornando a la capital provincial a las 16 hs en esa misma jornada.