Norte Neuquino. La falta de pasturas apura la veranada

La sequía y la falta de pasturas en un factor determinante en la mortandad de animales que están padeciendo los crianceros trashumantes del norte neuquino quienes se aprestan a transitar la escarpada geografía de la zona norte, camino a la veranada en busca de pasturas que traigan un poco de alivio a los rodeos que están prácticamente diezmados por la falta de alimento.
Algunos se anticiparon, tal es el caso de Nelson Ortega, quien si bien ya partió con parte de su ganado, esto es las chivas mostrencas –que aún no han parido– y los chivos invernizos, las chivas preñadas quedaron en espera hasta que nazcan las crías. Lo mismo le pasa a las que recientemente parieron dado que en ese estado y las condiciones adversas que se presenta difícilmente lleguen a destino.
Los animales de Nelson Ortega son los primeros que van camino a la veranada. Si bien la trashumancia comienza en la segunda quincena de noviembre y principios de diciembre, este criancero decidió partir a la veranada porque los campos de invernada están en pésimas condiciones.
La falta de lluvias y la sequía imperante hizo que la carencia de pasturas se transforma en un duro revés para los crianceros de la zona, que están padeciendo la mortandad de sus animales y que ha motivado que se gestionen ayuda financiera para el sector.
El peón rural José Sebastian Vazquez es el encargado del piño de Ortega. Los animales invernaban en el paraje Balsa Huitrin y habían recorrido ya 60 kilómetros para llegar a Chos Malal.
En las primeras horas de la tarde del viernes había partido del “alojo” entre los dos puentes del río Curi Leuvú y se trasladaba hacia la zona de Charra Ruca, unos 50 kilómetros y donde tenían previsto arribar entre ayer y hoy.
Llevaba sólo 300 animales, entre ellos las chivas mostrencas y los chivos invernizos, acompañados por los infaltables “perros chiveros”, uno de ellos “La Porteña” una perra noble que los ha acompañado siempre. Y otro que se sumó en el camino y que por eso lo bautizaron “El Colado” , dado que llegó al “alojo”, se instaló y desde Chos Malal se transformó en la nueva compañía del peón rural y de los animales.
En Charra Ruca –departamento Minas– Vázquez deberá esperar algunos días y mientras estos animales reponen fuerzas para continuar hacia los campos altos de la veranada, aguardarán la llegada de la otra parte del piño que se quedó en Balsa Huitrin.
Esa mitad del piño la conforman no sólo las chivas preñadas sino también las que parieron por estas horas que ante la falta de pasturas no cuentan con leche para sus crías. Para los crianceros es un despropósito salir con las mismas por el estado de flacura que poseen y cuyas consecuencias serían más mortandad.
Este año ni siquiera hay chivitos para el día de la madre como ha sucedido en temporadas anteriores.
Cabe destacar que los pequeños crianceros trashumantes del norte neuquino deben recorrer grandes distancias entre las invernadas y las veranadas, en busca de las pasturas con que alimentar la ganado, dado que ninguna de las dos puede procurar el alimento durante todo el año y por eso siguen un ritmo estacional de una zona a la otra.
Son en la mayoría de los casos entre 200 y 300 kilómetros por callejones de arreo, atravesando rutas, cañadones, cerros, arroyos y ríos de la región.
FUENTE: rionegro.com.ar

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