Corrupciones mal disimuladas

La situación por la que atraviesa el Centro Internacional de Educación para el Desarrollo (CIEDE) con sede en San Martín de los Andes, se complica con el correr de los días. A medida que avanza la investigación, a los ya consabidos problemas económicos, se suman cuestiones académicas y administrativas que ponen en el tapete el accionar no sólo de la conducción de la alta casa de estudios, sino también de la fundación Krecer y hasta incluso de algunos ex funcionarios del Consejo Provincial de Educación (CPE) y del gobierno provincial durante la gestión de Jorge Sobisch, que avalaron dicho proyecto.
La Mañana de Neuquén pudo dialogar con quienes estudian el tema en profundidad y aseguran que la situación que encontraron es preocupante, que existe en principio indicios para pensar en un mal manejo de fondos y hasta en una suerte de plan destinado a convertir al CIEDE en una entidad privada manejada por una fundación.
Afirman también que la Universidad Politécnica de Valencia, que formaba parte de la iniciativa, “jamás puso un centavo en el proyecto” y que “algunas carreras se gestaron en el seno del CPE, con la connivencia de funcionarios de ese momento”.
A esto se suma la reconstrucción y puestas en funcionamiento del hotel Sol de los Andes, tema que por estas horas está en manos de la Justicia.

Engaño
Las fuentes aseguran que “lo que pasó con el CIEDE en San Martín de los Andes, fue una estafa académica encubierta tras un presunto desfinanciamiento. Un engaño a las ilusiones de cientos de estudiantes del interior de la provincia que no pueden costearse estudios en las grandes ciudades”.
Para las personas consultadas “tan delicada es la situación general de este problema que no sería nada extraño que algún integrante del CIEDE, entre ellos la rectora, Graciela Bianchini, el presidente de la fundación Krecer, Miguel Abadovsky, y hasta incluso el decano de la Universidad Politécnica de Valencia, tengan que compadecer ante la Justicia, para dar cuentas del manejo ya no sólo de la institución en cuanto a la cuestión académica se refiere, sino también por el manejo de fondos de la misma”.
“Incluso –agregó- hay ex funcionarios del gobierno provincial durante la gestión de Jorge Sobisch que quizá deban presentarse a aclarar algunas cuestiones al respecto, ya que junto con el CIEDE viene la remodelación y puesta en valor del hotel Sol de los Andes mediante un convenio con una empresa denominada Geografías del Sur, cuyo titular es Federico Pellegrini, al que se agrega un préstamo millonario otorgado por el IADEP, que en principio nunca se devolvió”, tema que está en manos de la Justicia.

La historia
El CIEDE como idea nació en 1999 en una reunión de la que participaron representantes del Corredor de los Lagos neuquinos. La intención era la de llevar adelante una agenda para el desarrollo de la región siendo algunos de sus temas el mejoramiento de los caminos, la comercialización de la zona y la conformación de una unidad de formación en la región alternativa a la Universidad del Comahue.
Sin embargo fue recién en enero de 2004 cuando el por entonces ministro de Producción y Turismo de Neuquén, Marcelo Fernández Dotzel, solicitó a la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) que ponga en marcha el Centro Internacional de Estudios para el Desarrollo (CIEDE).
La provincia de Neuquén suscribió un convenio con la Universidad Politécnica de Valencia que fue ratificado por el Decreto 2.393/04 que firmó el entonces gobernador Sobisch y el ministro Fernández Dotzel, donde se establecía la creación de un “Centro Internacional de Educación para el Desarrollo (CIEDE)”, y la cesión por 25 años a la UPV, del hotel Sol de los Andes. Además el Gobierno se comprometió a financiar con un millón de pesos por año la marcha del CIEDE durante cinco años.
Según indicaron las fuentes que siguen el tema desde hace varios años; “La idea en su momento era la de replicar las experiencias que existen en otras partes del mundo de hoteles escuelas de categoría, que tienen en su seno un instituto de formación profesional y a la vez prestar un buen servicio a la región”.

Los problemas
El ya denominado “caso CIEDE”, que traspuso las fronteras de la ciudad de San Martín de los Andes, para instalarse en el seno de la capital provincial, se convierte con el tiempo en una intrincada red donde se mezclan intereses personales, posibles desvíos de fondos y creación de carreras de dudosa utilidad, según asegura la fuente consultada por La Mañana de Neuquén.
Quien sigue el caso de cerca indicó que “los problemas comenzaron cuando la UPV se negó a llevar adelante el proyecto del hotel por considerar que no era su función específica”. “Tan delicado fue el tema que la UPV nunca licitó las obras en cuestión sino que se hizo una adjudicación directa a la empresa que lidera Federico Pellegrini que a finales de 2004, aparece con buenos vínculos con el gobierno provincial”.
La fuente no dudó en agregar que “en este tema estuvo directamente involucrada Graciela Bianchini, la representante de la UPV en la provincia, quien por pedido del gobierno provincial y ante la falta de presentación de otras empresas, entrega a Geografías del Sur para la obra de remodelación del hotel y su posterior funcionamiento”.

Las cuentas bancarias claves
Neuquén > Las fuentes consultadas por este diario indicaron que “el sistema económico financiero para solventar el CIEDE se desarrollaba así: el gobierno provincial depositaba en una cuenta que la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) tenía en el Banco Provincia de Neuquén donde Graciela Bianchini figuraba como apoderada”.
“Sin embargo –agregaron las fuentes- en teoría la UPV no podía manejar estos fondos porque para eso tendría que estar habilitada como universidad extranjera en la Argentina, cosa que no ocurre, razón por lo cual se realiza un acuerdo entre la UPV y la fundación Krecer para estas cuestiones, es decir, para que la fundación administre los fondos de la UPV en la Argentina, lo que habitualmente se conoce como un convenio de tipo administrativo, no académico”.
“Hasta ahí no hay nada raro en el asunto, pero lo llamativo del asunto es que el presidente de la fundación Krecer, Miguel Abadovsky, haya sido ex marido de Bianchini”, dicen los investigadores.
Y agregan: “Para manejar estos fondos se abrieron dos cuentas en el Banco Patagonia, ya que esa entidad brindaba a la institución mejores servicios y era más flexible que el BPN, lo que no está mal, ni es objetable. Esa cuenta tenía doble firma y los firmantes, eran nada más que Bianchini y Abadovsky, lo cual en principio puede calificarse de al menos dudosa”.
Los sabuesos dicen que “de esta forma cuando el gobierno provincial depositaba las partidas en la cuenta de que la UPV tenía en el BPN, Bianchini como apoderada de las Universidad de Valencia, retiraba todos los fondos de esa cuenta y los depositaba en el Banco Patagonia, por lo cual en caso de algún tipo de irregularidad tendría responsabilidad sobre las dos cuentas”.
Los sabuesos aseguran que “por lo que sabemos existía dinero que se cobraba en concepto de cuota a los alumnos, aportes de municipios por convenios varios y tasas de posgrado, entre otros compactos. Ese dinero ingresó a las cuentas que la Fundación Krecer tenía o tiene en Banco Patagonia, y que dan como resultado varios cientos de miles de pesos a lo largo de los años”. Ante esta situación los profesionales quieren saber “cuál fue el destino de los dineros extras que ingresaban en las cuentas del Banco Patagonia, por afuera del dinero que el gobierno aportaba en el BPN”.
Las fuentes consultadas aseguran que “esto demuestra que la caída del CIEDE no estuvo vinculada a un problema de financiamiento ya que no sólo había dinero del Gobierno sino que también existía dinero que se originaba por otros conceptos y que no se habrían usado con dicho fin”. “Por eso –agregaron- decimos que esto fue una estafa académica disfrazada con un desfinaciamiento que no fue tal”.

Nota original: lmneuquen.com.ar. Titular: Redacción guiaverde.net

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