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El pueblo mapuche no tiene
escritura conocida. Se trata de un lenguaje completamente
oral, y es así como se han transmitido las técnicas para la
elaboración de los tejidos, de generación en generación.
La enseñanza del tejido en telar vertical se realiza en forma
verbal y práctica, fundamentalmente en el ámbito familiar,
pero con una pérdida gradual del significado de los diseños
utilizados.
El repertorio simbólico es limitado, pero la combinación de
los símbolos individuales es abundante, dando como resultado
que cada pieza tejida sea exclusiva por la combinación
utilizada.
El valor del tejido está en la fuerza de la transmisión del
significado simbólico, cuya única fuente está en el registro
de la memoria de los ancianos.
Lo mismo ocurre con la técnica de la coloración de la lana:
desde la recolección de frutos, flores, cáscaras, tallos y
raíces de donde se obtienen los pigmentos -que mezclados dan
una amplia gama de colores en tonos tierra-, hasta el teñido.
Las piezas se realizan totalmente en forma manual, desde el
esquilado hasta su terminación.
Se utilizan elementos naturales y herramientas rudimentarias,
como el huso o la rueca para el hilado. El tejido se realiza
en un simple telar de 4 palos cruzados por dos cañas. Y es
allí donde la artesana imprime todo su bagaje cultural.
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