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El encadenamiento de tan
importante número de espejos de agua que ofrece el corredor
turístico conocido como “ruta de los siete lagos” permite,
además de un innegable disfrute, posibilitar otro de los
principales aspectos que ostenta la naturaleza del lugar: el
bosque como regulador de cuencas hídricas.
Esto ha permitido -por ejemplo- que antes de partir de viaje
usted haya podido dejar conectada la alarma o el freezer de su
casa.
¿Qué tiene que ver el bosque con esto? Los ríos de la región
son utilizados para la generación de energía eléctrica, a
través de las represas construidas (una de ellas, El Chocón).
Tal como se afirmó en esta guía, las aguas de los embalses
provienen del desagüe de los lagos que usted disfruta en sus
vacaciones.
El bosque, precisamente, es el encargado de regular el caudal,
controla el nivel de las aguas y protege las márgenes de la
erosión. Si faltara, las lluvias arrastrarían enormes
cantidades de sedimentos que se acumularían en las represas y,
además, se producirían grandes altibajos en los caudales según
abunden o falten las lluvias. Fíjese, para comprender mas
cabalmente, lo sucedido con las grandes inundaciones que
asolaron el norte de nuestro país, agravadas por la tala
indiscriminada de los bosques amazónicos.
Otra observación que creemos interesante. Pregúntese de dónde
sale el agua de los arroyos que atraviesan el camino;
seguramente usted responderá: “del deshielo”. Ahora bien,
observe las montañas. Verá muy poca nieve en sus cumbres
durante el verano y, sin embargo, las aguas corren.
Aquí nos encontramos con un ejemplo claro de la función
“esponja” del bosque, que retiene la humedad de la lluvias,
escurriéndolas lentamente y asegurando la continuidad de los
cursos de agua. Entonces, ¿qué sucedería si el bosque
desapareciera producto de talas indiscriminadas o incendios
forestales?
Seguramente usted hará todo lo posible para que esto no
suceda. Sólo se trata de no dejar fogones encendidos ni
arrojar fósforos o colillas. Y, fundamentalmente, desde sus
posibilidades, evitar que intereses económicos cortoplacistas
prevalezcan sobre el futuro de los bosques. |