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Es creencia en la gente
común de la zona y hasta se suele expresar en ambientes
científicos, que los indígenas que actualmente pueblan nuestra
región ".son de origen chileno".
Cuando se expresa simplemente así este concepto, los que
llevamos algunos años analizando el tema (lecturas y
entrevistas mediante) observamos tres tipos de actitudes
diferentes al respecto de quienes lo sostienen:
a) La más extendida y sin mala intención, es la de la
ignorancia sobre el particular; hasta hay indígenas que así lo
creen.
b) Otra, es la de quienes lo afirman con "cierto" fundamento
histórico; para expresar una actitud xenofóbica o
políticamente inconfesable.
c) La más sofisticada -como la del prestigioso y apreciado
Prof. Casamiquela- se funda en una visión
antropológico-migratoria en la que se observan los
desplazamientos territoriales de las etnias que poblaban el
extremo sur del continente. Para este estudioso del mundo
tehuelche, si lo estamos interpretando correctamente, esta
etnia nómada y cazadora, habría sido reducida o sometida por
una invasión mapuche trasandina más agresiva y organizada.
Para los no especialistas, esto se traduce como si esos grupos
fueran de "combatientes" de un "país" invadiendo a otros de
otro país y sometiéndolos. De modo que los actuales pobladores
carecerían de casi todo derecho, por tratarse de simples
invasores extranjeros y que los tehuelche -ya desaparecidos-
serían los pobladores originarios "legítimos".
Así las cosas y para tratar de aportar algo a quienes interese
esta discusión, sería menester precisar algunos datos, que
corresponden a la realidad de la época en que aquella
"invasión" se produjo.
El abandono que en 1541 hicieron sus habitantes, de la ciudad
de Buenos Aires -la fundada por Mendoza-, dejando todo tipo de
ganado liberado sobre la pradera más grande del mundo, hizo
que medio siglo después, estas tierras se vieran pobladas de
centenas de miles de animales baguales (salvajes y sin dueño)
que tanto los tehuelche "guenaken" del norte de la Patagonia,
como los mapuche trasandinos, se interesaran en capturar y
comerciar. De la mestización producida por casamientos
exogámicos entre mapuche y tehuelche, surge un grupo
denominado genéricamente los "pampas".
Durante los siglos XVII a XIX el español tenía sus fronteras
acotadas hacia el sur por el río Bío Bío, San Rafael en
Mendoza, San Luis, el sur de Córdoba y el río Salado. Al sur
de todo aquello, exceptuando Carmen de Patagones en la Pcia.
de Buenos Aires, Valdivia y Chiloé en Chile -que eran
abastecidas por mar- era todo "mapu" (tr.: el territorio
nuestro) de océano a océano.
Fue recién a mediados del siglo XIX, que los estados argentino
y chileno se decidieron a expandir sus fronteras australes
"manu militari", instalando colonos y luego expandiendo los
ferrocarriles. Tarea que concluyeron expulsando, o reduciendo
a todos los pobladores indígenas recién hacia 1883.
De modo que llamar chilenos a los mapuche (voroanos y/o
pehuenche), que se desplazaron progresivamente hacia las
pampas desde 1550 hasta 1835 aproximadamente y que fueran
sometidos medio siglo después de la independencia de Chile, es
por lo menos antojadizo, ya que ellos fueron más bien, las
víctimas de los chilenos.
Esta visión podría ser funcionalmente útil a una teoría apta
para que los que nos están colonizando -por ahora, solo
económica y culturalmente- pudieran negarnos en el futuro
derechos sobre la Patagonia, como ya lo hicieron sobre
Malvinas, aduciendo que nosotros fuimos meramente invasores
procedentes de España, Italia o Siria -entre otros-, de los
indígenas .
¿Acaso los que corrieron a Sayhueque, Foyel o Inacayal
-tehuelche araucanizados y que se pretendían argentinos- , no
los desposeyeron de sus tierras ancestrales, hoy ubicadas en
las zonas cordilleranas del Neuquén y Río Negro? ¿Acaso los
tehuelche "aoniken" y sus coetáneos más australes, los onas y
yaganes, no fueron eliminados por colonos "civilizadores" que
pagaban por sus orejas o sus testículos a cazadores
profesionales de humanos?
Ésta, nuestra visión, no pretende avalar la actual exigencia
de grupos sobrevivientes de indígenas o mestizos liderados por
oportunistas, que logran, -con bastante éxito- conseguir de
gobiernos clientelistas o demagógicos, beneficios prebendarios
que les supondrían recibir: salud, viviendas modernas y
educación gratuitas, sin pagar impuestos, ni tener demasiadas
limitaciones ecológicas al talar bosques o sobre
pastoreándolos (lo que equivale a lo mismo). Y todo ello
dentro de un país que ya está en manos de las multinacionales,
hasta en su subsuelo.
A lo mejor deberíamos intentar sumarlos a ellos a una visión
de Patria Grande, moderna, justa y laboriosa, y considerarnos
todos hermanos. Como lo sugirió San Martín, que al parecer
sabía que su madre genética -Rosa Guarú- era una india guaraní
y jamás discutió sobre si esos eran. "indios paraguayos". |