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Su primer nombre fue Nahuel
Huapi (isla del tigre). Ésta y otras islas estaban pobladas
desde antiguo, lo prueban los restos arqueológicos de pinturas
rupestres. En la época en que la visitaron los jesuitas
estaban pobladas por indígenas. En ella se hallaban los únicos
sembrados de papa, quinua, arvejas y guisantes de la zona.
Durante el siglo pasado cambia de nombre varias veces -según
el explorador que la bautizara- hasta que el Tte. de la Armada
Argentina Eduardo O'Connor durante su viaje de exploración
(1883/4) la rebautiza Isla Victorica en honor del entonces
ministro de Guerra, Gral. Benjamín Victorica. Más tarde entre
los lugareños y los errores de trascripción la isla se
transformó en Victoria.
Durante el año 1902, luego de visitar la región, el señor
Aarón Anchorena enamorado del lugar, intenta comprarle la isla
al gobierno pero, como las islas son propiedades inalienables
de la nación, solo obtiene el usufructo de por vida.
Anchorena hizo muchas mejoras. Vivienda, un astillero, muelles
etc. Introdujo -además- gran cantidad de fauna y flora
exóticas. La isla estuvo a su cargo durante décadas, hasta que
viendo que el gobierno no se preocupaba demasiado en hacer
prosperar la región y reflexionando en que nunca la isla
llegaría a ser de su propiedad, la devuelve al Estado y compra
enfrente en Península Huemul varias leguas de tierra.
Siendo luego parte integrante del Parque Nacional Nahuel Huapi, y durante
la segunda mitad del siglo pasado funcionó en la isla la
primera escuela de guardaparques llamada Bernabé Méndez en
honor al guardaparque que fuera asesinado por furtivos en el
Parque Nacional Iguazú.
En la península Quetrihué (ya en la provincia del Neuquén) se
encuentra el famoso bosque de arrayanes, ya descrito en la
sección Villa La Angostura, desde donde se puede acceder
también a pie.  |