Hoy en la Patagonia, miércoles 17 de Ene de 2018
Guía Turística de la Patagonia


Orellie Antoine, I Rey de la Araucanía y la Patagonia

Si el proyecto de este controvertido personaje hubiera tenido éxito, estaríamos quizás, recorriendo una colonia francesa que abarcaría Neuquén, Río Negro y latitudes similares (9º y 10º región) chilenas.

Orellie Antoine Orellie Antoine | Foto: guiaverde.net

Si el proyecto de este controvertido personaje hubiera tenido éxito, estaríamos quizás, recorriendo una colonia francesa que abarcaría Neuquén, Río Negro y latitudes similares (9º y 10º región) chilenas; ¿por qué no?… Si Francia tiene territorios en la Polinesia y el Caribe…
Orellie Antoine de Tounens tenía 33 años de edad, en 1858, y era escribano en Perigueux (Francia). Había leído “La Araucana” de Ercilla, a La Pérouse, a Cook y a quién sabe cuántos autores más, que lo incitaron a descubrir mundos inexplorados donde hacer cosas grandiosas y transcendentes…
Por aquellos tiempos, a ambos lados de la cordillera austral, existían grandes extensiones bajo control aborigen, que resistían desde hacía tres siglos –cada vez con más dificultad–, la acometida militar “civilizadora” para quitarles sus tierras y radicar colonos. Esto fue logrado definitivamente veinte años más tarde, casi simultáneamente, por los ejércitos argentino y chileno.
En 1858, el joven Orellie desembarcado en Chile, se contactó con varios caciques empeñados en una guerra a muerte contra la “invasión chilena”, comandada por el Cnel. Saavedra. Los persuadió –luego de que las machis predijeron que, quien iba a unir a los indios para independizarse, sería un blanco–, para constituir una monarquía constitucional que juraron en solemne ceremonia el 17 de noviembre de 1860.
En la convicción de que los aborígenes transcordilleranos querrían adherirse por derecho natural, decretó su anexión, o sea, la de la Patagonia, a su ya creado Reino de la Araucanía.
A falta de recursos genuinos con que consolidar su corona y funciones conexas, comenzó por declararle la guerra… a Chile, cuyas autoridades, más bien desconcertadas, luego de arrestarlo lo enviaron a un manicomio en Santiago, de donde lo rescató el cónsul de Francia y lo repatrió.
Casi diez años después, luego de haber publicado en París sus experiencias como monarca de la Patagonia y habiendo cosechado cierta cantidad de adeptos expansionistas, en 1869 se embarcó, para nuevamente volver a la Araucanía. Allí llegó, desde la costa atlántica, con la ayuda de los caciques Lemunao y luego de Reuquecura, quien lo cruzó por el Paso Llaima (frente a Moquehue) hasta las tolderías de Quilapán (cerca de Melipeuco), quien esperaba verlo llegar con las armas y artillería enviadas por Napoleón III, cosa que no se vió, pero puede que hayan estado cerca… Nuevamente lo captura Saavedra, de quien se escabulle y escapa por Bahía Blanca, auxiliado esta vez, por Calfucurá. Se embarca para Buenos Aires y luego a Francia. En 1874, un tercer intento de Orellie para llegar a Chile, termina en la deportación desde la Argentina. Llegó hasta a acuñar moneda para su reino.
Un cuarto viaje clandestino termina con su salida, enfermo terminal, regresando miserable y muriendo en 1878 en Tourtoirac, donde hoy se encuentra su tumba.
Su sucesor –un primo–, Aquiles I (Gustave Achille Laviarde) jamás visitó los “dominios” pero concedió títulos y territorios contra dinero.
El actual “monarca” es Philippe Boiry, quien visitó su “reino” en 1989 sin mayor trascendencia.




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