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    GEOGRAFÍA
 

Vista aérea de los volcanes

Vista aérea de los volcanes

 

Formación del paisaje

Al contemplar un paisaje es bueno preguntarse por su origen y evolución: ¿por qué el paisaje es de esa forma?, ¿por qué es tan distinto de aquel otro cercano?, ¿qué fuerzas han sido capaces de modelarlo?, ¿cómo era en el pasado?, ¿cómo será en el futuro?, ¿por qué se dan las variaciones de vegetación?
Las respuestas a estas peguntas nos permiten interpretar el paisaje, es decir, conocerlo a través de la comprensión de los procesos que actúan y han actuado sobre él. Y los procesos son resultado de las interrelaciones entre los elementos naturales (físicos, biológicos) y humanos que forman parte del paisaje.
Esto nos permite valorar el delicado equilibrio de la naturaleza y relacionarnos con ella de manera más armónica.
En el origen y evolución de los paisajes se pueden reconocer dos tipos de fuerzas, unas constructoras y otras destructoras. Entre las primeras se pueden mencionar las fuerzas internas de la tierra que levantan continentes, elevan cordilleras y pliegan o fracturan la corteza. Estas elevaciones se ven sometidas a los procesos externos modeladores derivados de las interacciones entre elementos y factores climáticos. El agua (hielo, ríos, precipitaciones) y el viento, ayudados por la fuerza de gravedad y tipo de suelo, transforman los relieves, los cuáles son sustrato para el desarrollo de distintos tipos de vegetación y fauna.
La cubierta vegetal, la presencia de agua o nieve, la actividad humana, diferencian el paisaje frente a otros de relieves similares, a la vez que contribuyen a su transformación.
El hombre es un importante agente modificador del paisaje, responsable de muchos desequilibrios en el ciclo natural de formación de los mismos, a veces con graves consecuencias para la propia humanidad, por ejemplo, la tala indiscriminada de un bosque ubicado sobre una ladera de un cerro de suelo inestable.
La peculiar geografía de esta región se debe, en primer lugar, a la acción de enormes lenguas glaciarias que se deslizaron desde las montañas por antiguos valles fluviales hacia el este, y cavaron, como verdaderas topadoras, impresionantes surcos en la tierra. Al frente del límite de su avance, dejaron enormes cantidades de material de arrastre (conocidas como morrenas frontales) y, a ambos lados, también restos del material acarreado (morrenas laterales). Estas zonas elevadas fueron posteriormente sitios aptos para el asentamiento poblacional.
La evolución del clima y el aumento de las temperaturas generaron el retroceso de los glaciares, que se descongelaron lentamente, para llenar los pozos que "excavaron” en su viaje de ida, creando los innumerables lagos de la región. Para cuantificar mejor el fenómeno, tenga en cuenta que el lago Lácar en San Martín de los Andes, por ejemplo, tiene una profundidad máxima cercana a los 277 metros, o sea que la altura de su glaciar superaba en mucho esta cifra.
Otra forma de advertirlo es mirar un mapa de la región. Verá que la cordillera se extiende de norte a sur, y los lagos, alargados y de costas recortadas, se abren hacia el este, perpendicularmente.
Antes y después de las glaciaciones, los volcanes, con sus erupciones, agregaron un nuevo elemento formador del paisaje. Las rocas -fusionadas por presión y temperatura- fueron expulsadas formando escoriales, y, otras veces, dejaron un manto de cenizas sobre el suelo, afectando relieves, vegetación y sistemas fluviales.
Finalmente, la erosión hídrica y eólica “suavizaron” y modificaron el perfil de las montañas, de acuerdo al sustrato rocoso, las formas de las montañas, dándole el toque final al paisaje de la región. Las laderas y valles cordilleranos patagónicos, por estar a, relativamente, baja altura, son regiones húmedas y lluviosas, ya que dejan pasar los vientos del océano Pacífico. Luego de arrojar su carga de humedad en las montañas, estos siguen hacia el este veloces y secos, limitando así el crecimiento del bosque a una estrecha franja en la cordillera. Más allá de los cordones montañosos, se extiende la estepa sobre las mesetas patagónicas.

 

Destinos

Argentina: Norte Neuquino, Caviahue y Copahue, Villa Pehuenia, Aluminé,

Junín de los Andes, San Martín de los AndesVilla Traful, Villa La Angostura,

Bariloche, El Bolsón, Lago Puelo, El Hoyo, Esquel, Trevelin.

Chile: Pucón, Villarrica, Temuco, Valdivia, Puerto Montt y Puerto Varas.

 Guía turística completa de la Patagonia Norte de los Lagos

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