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Alerces. Foto: Raúl Matelo
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Breve reseña sobre la flora regional |
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La diversidad de especies
vegetales que conforman el bosque andino patagónico es enorme.
Le damos algunas ayudas para poder interpretarlo:
En primer lugar, es bueno distinguir entre las plantas
autóctonas (nativas) y las exóticas (provenientes de otro
lugar y/o introducidas por el hombre con fines comerciales o
decorativos).A este segundo grupo pertenecen las distintas
especies de pinos que pueden verse en emprendimientos
forestales, los álamos, y otros árboles de crecimiento rápido
utilizados para el arbolado urbano. Entre los arbustos, se han
extendido con enorme rapidez la rosa mosqueta y la retama, así
como los lupinos, herbácea de flores vistosas e intenso
perfume. Estas plantas crecen fácilmente a la vera de los
caminos e invaden terrenos alterados.
El resto, obviamente, forma parte del ecosistema de la región.
Folletería de Parques Nacionales, carteles interpretativos, guardaparques o un buen guía, podrán ayudarle a reconocer las
plantas nativas. Para identificarlas vale la siguiente pista:
dividirlas en árboles y arbustos.
Algunos apelan a la altura (más de tres metros: árbol), y
otros, a la ramificación (falta de tronco central: arbusto).
Por supuesto, en ambos casos hay excepciones y ninguna es tan
taxativa (como ejemplo, el radal, abundante en la zona) pero
sirven para una elemental separación inicial. También ayuda
observar sus hojas y corteza. |
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Nothofagus (falsas hayas) |
Dentro de los árboles, es el principal y más extendido género
de la región. Está representado por el coihue (Nothofagus
dombeyi), roble pellín (Nothofagus oblicua), raulí (Nothofagus
nervosa), ñire (Nothofagus Antarctica) y lenga (Nothofagus
pumilio).
De todos ellos, sólo el coihue tiene hojas perennes -verdes
todo el año-, mientras que el resto, al perder sus hojas en
otoño, le otorga a nuestros bosques esa policromía de rojos,
ocres y amarillos tan característica.
Para identificarlos, también le ayudará conocer su ubicación.
Para ello, imagine un corte vegetal del bosque. El ñire
-retorcido y de baja altura- se ubica en zonas bajas y
mallines (pastizales muy húmedos, fácilmente inundables); el
coihue -el de mayor porte-, cerca de cursos de agua, en áreas
muy húmedas.
Asociado con el roble pellín, ambos se distinguen por el tono
verde de sus hojas, pero en verano, se distingue al roble por
un verde más brillante por haberlas renovado. Este último,
además, tiene la hoja más grande que el coihue, que la posee
pequeña y coriácea, de típico borde aserrado. El raulí también
ocupa un lugar cercano a éstos. Su hoja -verde claro-, es la
más grande de todas, y en otoño logra un color cobre
brillante, casi anaranjado. La lenga es la última en aparecer,
a partir de los mil metros de altura, y señala el límite del
crecimiento del bosque (aprox. 1.800 m en estas latitudes).
Allí crece achaparrada para sobrevivir a los fuertes vientos.
Cuando recorra los caminos que bordean los lagos
cordilleranos, podrá observar como la vegetación se vuelve más
densa y variada a medida que se acerca al límite con Chile.
Esto es porque el máximo de precipitaciones se produce allí,
disminuyendo muy rápidamente hacia el este. (Hua Hum: 3.500 mm
/año - San Martín de los Andes: 1.400 mm/año).
Entre los arbustos y gramíneas más representativos del
sotobosque encontrará caña colihue, notro (de bellas flores
rojas), calafate, chilco y maqui.
En la zona más occidental de la región, las altas
precipitaciones suman al bosque una mayor variedad de especies
arbustivas y herbáceas, dando lugar a la Selva Valdiviana. |
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Fructificación (piñones).
Foto: Raúl Matelo
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Pehuén (Araucaria araucana) |
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El símbolo vegetal del
Neuquén es el pehuén, ya que en Argentina sólo crece en esta
provincia. Representada en el escudo provincial, esta especie
–verdadero “dinosaurio vegetal”- se remonta a la prehistoria.
Tiene un extraordinario porte (tronco rectilíneo que llega a
medir 40 m de altura y 2 m de diámetro) y es de lento
crecimiento: puede llegar a los mil años de edad. Los
ejemplares macho y hembra pueden distinguirse por su
particular fisonomía.
Sus ramas, levantadas como “candelabros”, poseen hojas muy
duras, y su principal relación con el ambiente surge de su
semilla, el piñón, de alto valor energético, que ha sido, y es
aún, alimento apreciado por las poblaciones indígenas y por
buena parte de la fauna regional desde hace milenios (se
cosecha a fines de marzo). Es una especie endémica y la
encontrará en el norte del Parque Nacional Lanín, en terrenos volcánicos
entre los 900 y los 1.700 m.s.n.m. y en toda la cordillera
neuquina hasta Caviahue y similares latitudes de
Chile.
Su ancestro, la Araucaria mirabilis, cubría gran parte de la
Patagonia hace más de 120 millones de años.
Tiene una prima tropical, la Araucaria angustifolia, más
conocida como pino Paraná, con piñones más chiquitos, áptos
para el conocido pan dulce. |
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Ciprés de la Cordillera (Austrocedrus
chilensis) |
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Su copa es cónica, con
ramitas comprimidas y de oscuro color verde. Crece desde
Neuquén hasta Chubut, entre los 700 y .1500 m s.n.m., y es muy
frecuente en los Parques Nacionales
de la Patagonia Norte.
Forma bosques extensos en El Bolsón y Valle Encantado. Al
igual que el pehuén, se adapta a ambientes más rigurosos:
insolación, vientos, suelos pedregosos y escasa humedad. Esto
le da un alto valor como protector de suelos en zonas áridas y
erosionadas. Podrá distinguirlo en laderas orientadas al
norte, creciendo aún en formaciones rocosas de fuerte
pendiente. |
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Alerce (Fitzroya cupressoides) |
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De la misma familia que los
cipreses, este árbol de gran porte (llega a tener 30 m de
altura y diámetros…de hasta 3 m!) es de los más longevos del
mundo. Su distribución en Argentina va desde el sur de Neuquén
hasta el norte de Chubut, encontrándose los ejemplares de
mayor edad (casi tres mil años) y tamaño en el Parque Nacional
Los Alerces.
Por la calidad de su madera fue excesivamente explotado tanto
en Argentina como en Chile, el otro país donde habita. Aparece
en laderas húmedas entre los 800 y 1.000 m.s.n.m. |
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Actividades Forestales |
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Desde los comienzos del
siglo XX, con múltiples aserraderos ubicados generalmente en
las márgenes de los lagos (para transportar en jangadas), la
industria forestal extractiva era la principal actividad,
regulada por Parques Nacionales a partir de los ´70.
Por aquel entonces las bases del desarrollo regional se
empezaron a sustentar en el turismo, convirtiéndose en una
actividad de rápido crecimiento.
En la actualidad, y sólo dentro de las áreas denominadas como
“reserva nacional” –dentro del parque nacional-, se permiten
explotaciones forestales de especies autóctonas con un manejo
sustentable, por lo que se exige a propietarios o
concesionarios un estudio previo que, una vez aprobado por la
APN, es supervisado periódicamente. Existe un Reglamento
Forestal por el cual todas las especies vegetales autóctonas
están protegidas y, al igual que en la caza, cualquier
alteración configura delito.
Si ud necesita leña, use sólo la que está muerta y caída;
jamás tale árbol alguno. No sólo evitará un contratiempo en
sus vacaciones, sino que contribuirá a la conservación de un
recurso que pertenece a todos. |
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Hidroavión Canadair
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Prevención de incendios forestales |
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Uno de los flagelos que
padece anualmente el bosque son los incendios forestales,
producto mayoritariamente de negligencia humana.
Las recomendaciones son terminantes:
• Respetar siempre el lugar de acampe.
Verá que, en todos los casos, están ubicados cerca de un curso
de agua y de un camino. No es casual, obedece a la necesidad
de contar con agua y acceso para combatir un eventual
incendio.
• Elegir el lugar adecuado.
Si hay fogones, respetarlos y nunca hacer fuego en huecos de
árboles o cerca de ellos. Limpiar de hojarasca el sitio
elegido y vigilarlo permanentemente (jamás dejar fuego
encendido por la noche).
• Apagar bien el fogón con agua.
Muchos suponen que echándole tierra al fuego pueden quedarse
tranquilos. El fuego se alimenta con tres elementos -calor,
combustible y oxígeno-. Al taparlo con tierra, si bien se
reduce, queda latente a la espera de un poco de viento para
despertarse. Hay que echarle agua suficiente (aunque suene a
molestia), revolviendo bien y volver a empapar antes de
abandonarlo.
• No arrojar fósforos ni colillas encendidas.
El objeto más apropiado para evitar un incendio forestal es el
cenicero de su automóvil. Utilícelo. Un fósforo o una colilla
arrojados por la ventanilla del vehículo -aunque le parezca
mentira- pueden desencadenar una verdadera tragedia.
• En caso de divisar humo o fuego, que no pueda controlar
manualmente, trate de avisar lo más rápido posible al
guardaparque del lugar. Es muy importante, si pudiera hacerlo,
registrar bien la ubicación y qué tipo de vegetación se está
quemando. Esto ayudará al personal especializado a establecer
la estrategia de combate del siniestro. |
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Artículos destacados |
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Notas interesantes:
Forestar
con pinos (...) |
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Destinos |
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Argentina:
Norte Neuquino,
Caviahue y Copahue,
Villa Pehuenia,
Aluminé,
Junín de los Andes,
San Martín de los
Andes, Villa Traful,
Villa La Angostura,
Bariloche,
El Bolsón,
Lago Puelo,
El Hoyo,
Esquel,
Trevelin.
Chile: Pucón,
Villarrica,
Temuco,
Valdivia,
Puerto Montt y Puerto Varas.
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