Estación Esquel, La Trochita | Foto: guiaverde.net En 1978 el escritor estadounidense Paul Theroux realizó un fantástico viaje en tren desde Boston a Esquel. La experiencia está narrada en su libro "El viejo Expreso Patagónico", que alude a la etapa final del viaje. Tanta repercusión tuvo este libro, que desde entonces son numerosos los turistas extranjeros que arriban a Esquel a conocer el histórico tren, de sólo 75 cm de trocha y cuyas locomotoras a vapor -de 1922- son las únicas en el mundo aún en funcionamiento. El tren fue declarado Monumento Nacional en 1999, y actualmente está en manos de las provincias de Río Negro y Chubut. A pesar de la importante función social que sigue cumpliendo para las poblaciones precordilleranas de ambas provincias, a lo largo de los años el tren tuvo un funcionamiento discontinuo e incluso fue paralizado, para luego transformarse en atractivo exclusivamente turístico, con un trayecto que partía de El Maitén (donde se encuentran los talleres generales, interesantes para visitar) y se adentraba por unos kilómetros en la estepa. Por fin, desde fines del 2003, se puede volver a hacer el viaje completo desde Ing. Jacobacci a Esquel. Imagine casi 405 Km. con 600 curvas a 45 Km/h de promedio. La escasa velocidad (y numerosas paradas) lo invitan a disfrutar del paisaje de las mesetas, con sus coronamientos basálticos, y los extensos campos de coirones y mallines. Muy pintoresco. La estación se encuentra a unas cuadras del centro (ver plano). Vaya con tiempo y vea las maniobras de la locomotora, antes de subir a uno de los diminutos vagones, con una fila de asientos dobles y otra de asientos individuales. Las salamandras que llevan, no sólo sirven para combatir el frío, sino también para calentar el agua del mate e incluso preparar alguna comida. El viaje ida y vuelta dura más de 16 horas. Hay también excursiones cortas de un par de horas de duración