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Todas las especies salvajes
de la región se encuentran protegidas por ley, siendo
reglamentada su caza y penada cualquier acción que pudiera
dañarlas. Aun así, la caza deportiva resulta una actividad
turística con auge en la región, en especial la del ciervo
colorado y el jabalí.
Se pueden encontrar cotos privados o también dentro de la
jurisdicción de
Parques Nacionales.
En ambos casos, la temporada de caza deportiva comienza en
marzo/abril, coincidente con la época de brama del ciervo
(ciclo de mayor actividad sexual), prolongándose por espacio
de aproximadamente 40 días.
En la región existen tres variedades de ciervo pasibles de ser
cazadas, todas ellas exóticas (provenientes de otro hábitat).
Son ellas el ciervo colorado, ciervo dama y el axis. Los
trofeos más preciados corresponden a la primera especie.
Una excursión de caza -en cotos privados- debe contratarse
directamente con los propietarios o comercializadores del
producto. Incluye transporte, traslado al coto, comida,
servicio de guía, caballos y adecuación del trofeo.
Los cotos ubicados dentro de los
Parques Nacionales
se rematan en las respectivas Intendencias durante el mes de
diciembre. Luego de adjudicarse el espacio y la fecha, el
cazador deberá contratar, por su cuenta, todos los servicios
restantes.
También, dentro del
Parques Nacionales y sólo en los cotos adjudicados, se
puede cazar el jabalí.
En cambio, la fauna autóctona está totalmente protegida y su
caza constituye delito en cualquier época. La supervivencia de
los cérvidos propios del ecosistema local (huemul y pudú
pudú), que requieren igual alimento y hábitat, está amenazada
por los introducidos, por la rápida reproducción de los
mismos. |