|
Los investigadores que
analizan el comportamiento de especies gregarias y
relativamente inteligentes, como los monos rhesus, los
mandriles, los delfines, las ballenas espermáticas, los
elefantes y los lobos, han descubierto últimamente
evidencias de que esas criaturas adoptan formas de
politiquería extraordinariamente sutiles, a menudo a
través de amplios y extendidos entramados sociales.
“ Por ejemplo, los delfines machos se organizan en, por lo
menos, tres niveles compactos de amigos y compinches, más
o menos de la forma en que las sociedades humanas se
construyen a partir de pequeños grupos afines para pasar a
comunidades más extensas y luego aún más extensos estados
naciones", comentó Richard C. Connor, de la Universidad de
Massachusetts, Estados Unidos. Los delfines mantienen sus
alianzas a través de giros, vueltas, saltos y piruetas.
Entre los elefantes, son las hembras las que llevan la
política en la sangre; cultivan estrechos lazos sociales
de por vida con, por lo menos, otros 100 elefantes, una
tarea facilitada por su capacidad para comunicarse
infrasónicamente a través de kilómetros de distancia en la
sabana, explica el artículo aparecido en el diario La
Nación.
Los lobos, aparentemente, intercalan en su grupo general y
profundamente jerárquico ocasionales despliegues de
insinuación populista, y si el jefe de una manada
demuestra ser un tirano demasiado huraño, los lobos
subalternos se confabularán para derrocar al líder vil.
Según los científicos, allí donde los animales deben
amalgamar sus capacidades y su número para convertirse en
grupos sociales compactos -lo mejor para protegerse de los
depredadores, defender o extender el territorio que han
elegido, o conseguir un compañero o compañera para
aparearse-, el escenario estará listo para la aparición de
las capacidades políticas: la habilidad de complacer y
aplacar, manipular e intimidad, intercambiar favores y
rascar lomos o, mejor aún, arrancar de los lomos
moscardones y garrapatas.
Con el tiempo, podría ser que las exigencias de la vida
social de un animal gregario superen a todas las otras
presiones selectivas del medio ambiente, y posiblemente
sirvan de incentivo predominante para la evolución de cada
vez mayores cerebros que buscan c aptar votos, indica el
artículo.. |