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SAN CARLOS DE BARILOCHE
(AB).- Un estudiante del colegio Woodville de Bariloche
fue desaprobado el mes pasado en un examen de Lengua y
Literatura, con lo cual quedaba obligado a repetir cuarto
año, pero consiguió pasar a quinto por decisión judicial.
Un recurso de amparo presentado por su padre, que es juez
de cámara en lo criminal, fue resuelto en forma favorable
por el juez civil Carlos Cuéllar, quien ordenó al colegio
que incorpore al joven como "alumno regular condicional de
5º año".
En el mismo fallo urgió a la Fundación Educativa Woodville
para que resuelva "con carácter definitivo" la nulidad del
examen promovida hace ya un mes por el propio amparista,
cuyo nombre este diario se abstiene de difundir para
proteger la identidad del menor.
Las circunstancias del conflicto causaron una fuerte
crisis en la escuela y desembocaron también en la renuncia
de una profesora y de la rectora del secundario, Fernanda
Gallego, quien trabajaba desde hace 19 años en la
institución.
A pesar de los insistentes llamados, los directivos del
Woodville no quisieron brindar hasta ayer su versión de
los hechos.
El fallo de Cuéllar formula duros reproches sobre la
actuación del colegio, relacionados especialmente con la
indefinición sobre el pedido de nulidad del examen.
Los alcances de la polémica quedaron reflejadas en una
nota anónima enviada por "padres del Woodville" que
cuestionan la reincorporación del hijo del juez y aseguran
que hoy los alumnos padecen "la contradicción de hablar de
valores pero vivir la arbitrariedad y el atropello de la
injusticia".
Relatan además que la mesa examinadora de Lengua y
Literatura, en una primera instancia escrita, consideró
que el alumno no podía ser aprobado. Y que al tratarse de
una situación especial que lo llevaba a repetir el año, la
rectora
Gallego "solicitó que se le diera una nueva oportunidad en
forma oral".
En este segundo caso la propia rectora integró la mesa y
el alumno "fue nuevamente reprobado porque no pudo
demostrar tener los conocimientos mínimos necesarios para
su acreditación", según el comunicado difundido por mail.
Los padres que no dan su nombre señalaron que "la
situación real, justa y objetiva" es que el alumno ya
había rendido mal otras dos materias "y repitió 4º año por
no haber estudiado para evitar este desenlace".
Pero el padre del adolescente no lo entendió así y luego
de pedir en la escuela las actas del examen consideró que
contenía gruesas "irregularidades" y pidió la nulidad.
Como tardaron tres semanas en responderle (lapso en el
cual la escuela derivó la responsabilidad en el Consejo de
Educación, que tampoco resolvió en definitiva), el juez
decidió presentar un amparo.
El magistrado le dijo ayer a "Río Negro" que eligió ese
camino desde su rol de padre y negó haber amedrentado a la
rectora, como lo acusaron en el anónimo. "El ejercicio
regular del derecho no es una amenaza", afirmó.
También consideró que la nota sin firmas "es falsa" y
sugirió que se trataba de una maniobra del colegio "para
divulgar esto a través de la prensa". El camarista admitió
que "es doloroso y triste lo que están viviendo" sus tres
hijos que siguen cursando en el Woodville.
El juez Cuéllar hizo lugar al amparo por entender que era
"la solución más justa y razonable" incorporar al muchacho
a 5º año en forma condicional, hasta que la escuela
resuelva el cuestionamiento que pesa sobre el examen.
Entendió que lo actuado por el Woodville "termina por
redundar en una situación intrínsecamente disvaliosa", en
razón de que "privilegia lo meramente formal por sobre lo
sustancial y termina por contrariar los fines mismos de la
normativa".
Según el juez, lo ocurrido "produce un indudable daño al
alumno trasuntado, esencialmente, en el compromiso de su
continuidad educativa". * Titular de Nuestra Redacción. |