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Port Moresby.- Varias
personas enfermas de sida fueron enterradas vivas en Papúa
Nueva Guinea por sus propios familiares, que no disponen
de medios para tratarles y temen contagiarse, según
denunció hoy Margaret Marabe, responsable de una
organización humanitaria.
En el marco de una campaña contra el sida, esta mujer, que
ha vivido cinco meses en la región de la Alta Meseta, una
de las más aisladas de este país pobre del Pacífico Sur,
explicó haber visto cómo morían de esta manera al menos
cinco personas.
Marabe relató el caso de uno de ellos, que pedía socorro
mientras le echaban paladas de tierra encima: "Uno de los
enfermos era uno de mis primos. Les pregunté por qué lo
hacían y me respondieron: Si les dejamos libres, en
nuestra misma casa, vamos a contraer la enfermedad y vamos
a morir".
Los propios aldeanos le dijeron a Marabe que ésta era una
práctica común. En algunas poblaciones, los habitantes han
torturado y matado a varias mujeres acusándolas de
brujería y responsabilizándolas de la muerte, para ellos
inexplicable, de jóvenes enfermos de sida. |