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Para Rosario Pedrera, de
19 años, todo pretexto es válido para mirarse en cualquier
vidriera camino de un shopping del barrio de Palermo.
Admite, sin reserva alguna, que constantemente busca el
reflejo de su imagen como algo casi natural y espontáneo
en los ascensores, las ventanillas de los autos
estacionados y en todo aquello similar a un espejo.
“Cuanto mejor me veo, más segura me siento”, afirma esta
estudiante de publicidad mientras juega con uno de sus
bucles rojizos. “¿Si soy consciente de que soy un poco
narcisista? Y, sí, lo asumo”.
Esta necesidad de querer mostrarse en público y de
sentirse admirado está ocupando un lugar cada vez más alto
en el ranking de trastornos psicológicos de una
adolescencia que hoy se prolonga hasta más allá de los 30
años. Así, la depresión y los trastornos de la
personalidad se disputan el primer lugar con el
narcisismo.
“En los últimos 15 años, en la Argentina se comenzó a
notar un cambio: cada vez más jóvenes y adolescentes
disfrutan del narcisismo, que es la autoexaltación de la
propia persona en una etapa de la vida en la que se
construye la identidad”, precisó el doctor Hugo Lerner,
psiquiatra y psicoanalista especializado en adolescentes y
miembro titular de la Asociación Psicoanalítica de Buenos
Aires (Apdeba).
Los especialistas consultados por LA NACION coincidieron
con las conclusiones de un estudio publicado recientemente
en los Estados Unidos, que demostró que las nuevas formas
de comunicación y tecnología estimulan a la población de
entre los 18 y los 25 años a querer exhibirse cada vez
más. De hecho, una encuesta sobre el uso de Internet
realizada por la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP)
halló que hasta los 17 años, sólo uno de cada tres chicos
utiliza la Red para buscar información. "El 66% concibe
Internet como una herramienta de ocio", precisa el informe
del Grupo de Informática de la SAP.
"Mostrarse es importante porque la identidad se conforma
también a través de la mirada del otro, pero a veces lo
que ocurre es que el narcisismo extremo esclaviza al
sujeto de esa mirada ajena, lo que sí es pernicioso",
aclaró el licenciado en psicología Miguel Espeche,
coordinador del Programa de Salud Mental Barrial del
hospital Pirovano.
La principal consecuencia que puede tener el narcisismo es
el egoísmo. "Es la exacta contracara de la felicidad,
aunque se venda como la felicidad misma, sobre todo, si
viene acompañado de bienes de consumo que suplan los
vínculos interpersonales", agregó.
El narcisismo, en sí mismo, no es patológico, "sino que lo
es su exageración en la relación con los demás, quienes
son vistos tan solo como instrumentos para su
corroboración y no como «otros» reales", precisó .
Hermoso y enamorado
La leyenda cuenta que Narciso era un joven hermoso,
enamorado de sí mismo y que inspiró grandes pasiones en su
vida que no supo responder por su incapacidad de amar y de
reconocer al otro. Este, para Iñaki Monzo Iraola, de 25
años, no es su caso, aunque disfruta -y mucho- de
exponerse en uno de los tanto sitios en Internet.
"Me gusta subir mis fotos para que las puedan ver mis
amigos y, también, otras personas que no conozco. Por
ejemplo, me gusta actualizar mis fotos de las vacaciones
para compartirlas con los amigos que no pudieron viajar y
también, por qué no, para conocer chicas...", dijo este
joven asesor de una consultora previsional y estudiante
universitario.
Si bien Iñaki no se reconoce como un coqueto al extremo,
admite que sí le gusta "estar bien arreglado, prolijo y
vestido a la moda".
Para el doctor Juan Manuel Bulacio, médico psiquiatra,
presidente de la Fundación de Investigación en Ciencias
Cognitivas Aplicadas (Iccap), cierta dosis de narcisismo
en los jóvenes es muy útil para construir la personalidad.
"Tiene que ver con el autoconocimiento, la autovaloración
y con la diferenciación del otro. Pero también se utiliza
el concepto para indicar excesos en la autovaloración, en
los que la persona no registra a los demás y cree que sus
derechos son superiores a los de los demás", detalló.
Sin modelos... de vida
Por su parte, el doctor Lerner opinó que en la sociedad
argentina existe una pérdida preocupante de valores e
ideales, en la que "las figuras de referencia están
desdibujadas". Y continuó: "En la era mediática en la que
vivimos, los artistas, los deportistas, los modelos y los
personajes de los reality shows, se convierten en figuras
ideales para los jóvenes".
Según Lerner, "el exhibirse es parte del narcisismo. Vemos
cómo los adolescentes y los jóvenes bailan solos arriba de
los parlantes en los lugares bailables". Aseguró que la
exhibición está incorporada en la cultura y en los
distintos estratos sociales.
"Hoy en día -agregó-, a diferencia de años atrás,
prevalece la búsqueda de la estética y de lo fashion. El
«ser» fue desplazado por el «tener», que se convirtió en
un valor en sí mismo. En décadas anteriores, los jóvenes
tenían más claro cuál podía ser su porvenir. En cambio,
hoy predomina la incertidumbre." Otro de los factores que
incide es la tecnología disponible: los teléfonos
celulares e Internet les permiten a los adolescentes y a
los jóvenes exhibirse a través de fotos y videos. Según
Lerner, "cierto narcisismo puede ser considerado normal,
pero no cuando aparece la exacerbación del ego. En este
caso estaríamos hablando ya de una patología".
Y Bulacio agrega a la lista de factores que inciden en el
aumento del narcisismo el crecimiento desmedido de la
competencia y el consumismo en la sociedad, que se
concentra más en satisfacer el placer inmediato. "El joven
registra menos las necesidades de los demás y las
tecnologías reemplazan a las personas", dijo.
Para Espeche, en cambio, "las tecnologías pueden ser
usadas tanto para generar como para evitar los vínculos.
Suelen considerarse un fin en sí mismas, como puede
ocurrir con la sensación de poder y de «conexión» que
brindan los nuevos sistemas de comunicación". Y agregó:
"Esa comunicación es positiva en tanto y en cuanto sirva
para acercarse a los demás y no para esconderse de ellos".
¿Será entonces que esta fascinación por el aspecto físico
y la necesidad de demostrarla enmascare inseguridades y
cualidades no tan bellas? La respuesta, seguramente, no
está sólo en la imagen que nos devuelve el espejo...
Algunos consejos
No estigmatizar ni juzgar precipitadamente a los
adolescentes y a los jóvenes porque disfrutan de
intercambiar fotografías y videos vía Internet.
No oponerse al uso de las nuevas teconologías para evitar
un mayor distanciamiento generacional, pero advertir a los
hijos sobre el riesgo de exponerse en Internet y a través
de otros medios.
Establecer un canal de diálogo con ellos para tratar de
comprender su forma de comunicación con sus pares.
Incentivar la generosidad como un valor en lugar de
intentar corregir conductas narcisistas.
Recordar que una dosis de narcisismo en la adolescencia es
parte de la construcción de la personalidad.
Tener en cuenta que si no se manifiestan trastornos graves
en los vínculos familiares o en la conducta de los hijos,
la necesidad de exponerse es propia de la adolescencia.
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