|
RINCÓN DE LOS SAUCES
(ARS).- Un hombre identificado como Luis Valenzuela, de 54
años, sufrió graves quemaduras ayer por la tarde, cuando
su vehículo explotó al mejor estilo cinematográfico, a
pocos metros de una estación de servicio.
El vehículo, un Ford Falcon color blanco, quedó todo
quemado en su interior y su conductor mostraba importantes
lesiones en diferentes partes de su cuerpo.
Según la primera actuación médica en el hospital local,
Valenzuela tenía los brazos y su rostro afectado con
quemaduras de tercer grado y podría tener comprometida las
vías respiratorias.
Por la tarde, se dispuso el traslado del la víctima a un
centro de mayor complejidad.
El hecho tiene connotaciones que serán tema de
investigación para la policía, por el comportamiento de
ésta persona previo al incidente.
Según relató la policía, el conductor llegó a la estación
de servicio poco después de las 17 y cargó combustible, al
momento de intentar encender el vehículo, el motor del
Falcon no respondió y por más de que lo intentó varias
veces, el auto no arrancó.
Seguidamente y según el relato de los testigos, el hombre
empujó el auto a pocos metros de los surtidores de naftas
y se bajó para comprar un bidón de combustible de
aproximadamente cinco litros. Luego se metió dentro de su
vehículo, cerró todos los vidrios y a los pocos segundos
el habitáculo explotó.
La policía y personal de tránsito de la municipalidad que
prestó colaboración en el lugar, aseguraron que el
conductor manifestaba que le iba a prender fuego a su
auto, pero en la jerga de quienes luchan a diario con un
vehículo que no enciende, el lema "le voy a prender fuego"
es hasta una frase casi obligada, por lo que nadie le dio
importancia hasta que ocurrió lo peor.
La policía y personal de tránsito de la municipalidad que
prestó colaboración en el lugar, aseguraron que luego de
la explosión, el conductor no quería ser retirado de su
asiento, a pesar de estar gravemente quemado en varios
lugares de su cuerpo. Los bomberos y personal médico, de
igual modo sacaron al hombre quien les decía que lo dejen
dentro del habitáculo para morir allí.
Más tarde se supo que una de las puertas del Falcon no
abría desde adentro, pero la carátula de la causa no era
firme hasta ayer.
Por otra parte, la proximidad del incidente con los
surtidores de combustible, podría haber comprometido el
escenario de manera trágica. |